lunes, 8 de octubre de 2007

Médicos cubanos le devuelven la vista al soldado que mató al Che

Fue tratado en un reconocido centro oftalmológico de Cuba, repleto de cuadros del argentino y mantenido por profesionales de la isla. Habría ingresado con una identidad falsa y nadie se dio cuenta a quién estaban operando



Por si le faltaban paradojas a la leyenda de Ernesto "Che" Guevara, en estos días tuvo lugar una más: el soldado que hace cuarenta años mató en Bolivia al argentino acaba de recuperar la vista gracias a médicos cubanos.

Se trata del ex sargento Mario Terán, quien se hizo operar discretamente en Santa Cruz (este), la segunda ciudad de Bolivia, a unos centenares de kilómetros de la aldea de La Higuera, donde con una ráfaga de ametralladora terminó con la vida del "Che", quien se encontraba detenido desde el día antes en una escuela.

La noticia, divulgada este fin de semana por el diario oficial cubano Granma, tuvo el efecto de una pequeña bomba en el centro oftalmológico de Santa Cruz, mantenido por los médicos cubanos y recientemente inaugurado por el presidente boliviano, Evo Morales, admirador declarado de Fidel Castro y el Che.

"Nos indignó cuando nos enteramos de la noticia por la radio.
Por supuesto, el hombre no se presentó acá diciendo que era el que asesinó al Che", dijo este lunes a la AFP Margarita Andreu, la directora del establecimiento, donde cuatro médicos atienden a más de cien personas por día.

Los afiches con la imagen del Che abundan sobre las paredes de este cubo de cemento blanco, donde se amontonan decenas de pacientes con gafas negras o los ojos tapados con vendas.

"Es increíble. Hay gente sin vergüenza. Cómo se atrevió a venir acá", se pregunta Miguel Orellano, un agricultor de 35 años que llegó para operarse.

"Los que vienen acá no dan siempre su verdadera identidad, a veces los documentos son falsos, pero eso no es nuestro problema", destaca la robusta directora de la institución.

El registro de la clínica tiene tres pacientes con el nombre "Mario Terán" y los médicos ignoran incluso cuál es el ex soldado.

Sin embargo, y a pesar de la cólera, Margarita Andreu jura que hubiera atendido al soldado boliviano aunque conociera su identidad. "Es nuestro deber, nuestra obligación. El Che ya ha ganado otra batalla", clama.

Algo parecido dice el artículo de Granma: "ya retirado (Terán) podrá apreciar nuevamente los colores del cielo y de la selva, apreciar la sonrisa de los niños (...). Pero sin duda jamás será capaz de diferenciar entre las ideas que lo condujeron a asesinar a un hombre a sangre fría y las de este hombre".

Tras la operación, el hijo de Mario Terán se desplazó al diario local El Deber para expresar su reconocimiento a los médicos cubanos.

Tras la muerte del "Che", el ex sargento continuó su carrera hasta el grado de suboficial en el Ejército boliviano, antes de desaparecer en el momento de su retiro. Jamás quiso hablar en público.

Mucho antes de ser periodista, el jefe de redacción de El Deber, Tuffi Are, tuvo la oportunidad de conocer por azar durante su "clandestinidad" a Mario Terán, quien en esa época alquilaba un apartamento a su familia.

"Un día Terán vino a mi casa y comenzó a beber. Una vez ebrio se puso a llorar y contó que esta historia del Che le provocaba pesadillas", relata Tuffi Are.

No hay comentarios: